lunes, 6 de abril de 2009


Obra del pintor árabe Majid Arvari

















Acaso hombre? Acaso mujer?
No importa, la vida los dejó burlados y sin voluntad.
El viento pasa extraviado por los coladeros de un sótano donde residen los amores que acaban mal, y como la chatarra o tristes trastos se golpean contra el muro de la vida. “Son Los Heridos del Alma”; caminan con los ojos bajos, se cuelan entre los dedos invisibles de un océano indolente. Las alcantarillas de la ciudad circulan por sus corazones y la sonrisa la guardan entre una vena prohibida por la ausencia. Les gusta la noche, quizás porque presenta varias caras, a veces ajada, a veces lozana y otras maquillada para tapar cicatrices. Son amigos del vigilante nocturno que guarda la puerta que un día quedó condenada, destinada a custodiar el vacío y el error. Seres que amaron y sólo se les entregó las migajas que a las horas se les perdía por los rotos de unos bolsillos. Fueron amigos del vértigo, aliados de un sospechoso abismo, -vana poesía de los precipicios-… “átomos enamorados"... Molestan al resplandor perezoso del tiempo, y ahora penan en la pena y penan en el placer de la muerte que brilla como una hoguera de San Juan sobre los arenales del mundo

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